A principios de este año la blogosfera se llenó de entradas sobre propósitos para el año que empezaba y una parte de mí estuvo tentada de
hacer lo propio con los míos. Digo estuve, porque bien sabe el mundo que soy
una experta en proponerme retos y dejarlos a las pocas semanas. En eso soy una
artista, no lo voy a negar a estas alturas. Y si quisiera empezar una lista de
propósitos el primero debería ser ese mismo, no dejar cosas inacabadas.
Y todo esto viene porque a principio de año, entre las entradas que leí me llamaron la atención la de Corriendo sin zapatillas “El reto de las 52 semanas, ¿ahorramos?" y la de mi queridísima Sonia de La Sonrisa
despeinada “El reto de las 52 semanas”. Ambos explicaban en que consiste este
reto que no es más que ir ahorrando semanalmente en euros la misma cantidad que
el número de la semana en la que nos encontremos. Es fácil, semana 1… 1 euro,
semana 2... 2 euros….y así sucesivamente hasta llegar a la última semana (la
52) en la que ahorraríamos los 52€.
