¿Os podéis creer que con todas las fotografías que tengo de
mi hijo, casi puedo contar con los dedos de las manos las que tengo en formato
físico de mi pollo?
Pues este año, con motivo de la celebración de la comunión me quería desquitar y decidí que haría con el pollo una sesión de fotos de esas tan bonitas que se hacen hoy en día. Ya lo tenía pensado. Nada de esas fotos de comunión con niño vestido de marinero, si no de esas mucho más naturales en algún sitio bonito de Valladolid hechas por un buen amigo profesional.